27 de febrero de 2011

Paul Verlaine en su arte poética

La música ante todo,
y para eso prefiere lo impar,
más vago y más soluble en el aire
sin nada que pese o pose.
Es menester también que no vayas
a escoger la letra sin alguna sorpresa;
nada más grato que la canción gris
en la que se junta lo indeciso con lo preciso.
Es como unos bellos ojos velados,
es la luz titilante del mediodía,
es un tibio y otoñal cielo,
el desorden azul de las estrellas.
Que sean los versos la buenaventura
esparcida a los vientos matutinos
y que hace florecer la menta y el mirto,
y todo lo demás es literatura.

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